martes, 25 de mayo de 2010

Te veo, y no.

Acurrucada en la blancuzca y mortecina luz que me alumbra,
- incipiente y desafiante en medio de la noche -
desde la penumbra, con la mirada encendida,
te convoco amor.

A desterrar lo que sobra.
A anidar en mi cama.
A morder la demencia.
A perder el sentido.

Estás atrás, casi tanto que te veo, y no.
¿Cuándo fué la última vez que olvidaste tu nombre?

1 comentario:

  1. Emocionalmente hablando, hace mucho. Ahora, etílicamente hablando, hace no tanto.

    Hablando en serio: muy lindo, Carolina.

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